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Espectáculos

Florencia Peña: “No necesito de los escándalos para que me vaya bien, yo juego en otras ligas”

Florencia Peña

Cuando Florencia Peña aceptó la propuesta de realizar Mamma Mia! tenía unas cuantas certezas y otras tantas dudas. Era un personaje seductor, con todos los ingredientes para sumarlo a su vasta colección de heroínas de musicales. Era innovadora, llevando a Villa Carlos Paz un producto no del todo ligado a su cartelera, más vinculada a la comedia y a la revista. Era trabajar con Ricky Pashkus y montar un gigante de 21 artistas en escena, propio de Broadway. Significaba moverse con su familia o alejarse momentáneamente de ella, alterando ese esquema de vida de recién casada en estado permanente. Y todavía faltaba el detalle de una temporada diferente, con nuevo gobierno y la incertidumbre política y económica.

A medida que la temporada en Carlos Paz empezó a levantar temperatura, surgieron los escándalos propios de esta época del año. Un poco por rencillas del pasado, otro por estrategias para levantar tickets, Flor se vio envuelta en polémicas con Flavio Mendoza, con Denise Cerrone y por la defensa de su amigo Jey Mammon, un juego que entiende pero no comparte de todo. Acostumbrada a poner el cuerpo a sus opiniones y sus actitudes, algunas batallas les resbalan, otras le dan risa, pero hace hincapié en las que les molesta.

“La verdad es que me sentí involucrada en muchas cosas sin haber abierto la boca”, dice Florencia y repasa este mes largo que lleva en la plaza cordobesa. “Cuando nos instalamos acá dije ‘va a ser un verano maravilloso, estoy tranquila, aprendí mucho en todo este tiempo…’ y no había terminado de pensarlo que ya estaba involucrada en un par de eventos, que ni siquiera me había percatado hasta que me lo dijeron”, rememora. Y quedarse callada no era una opción. “Yo tengo mi carácter, y cuando las cosas ya no me divierten, pongo un freno”.

—¿Qué cosas ya no te divierten?

—Cuando se meten con que si el espectáculo está bueno o malo, casi como un juego veraniego, yo me la banco. Cuando me quieren ningunear diciendo que regalamos entradas, esas cosas boludas que corren en los veranos, también me la banco. Ya cuando la cosa se pone en si dejé sin trabajo a tal, o cuando un compañero sale a denostar el trabajo de otro compañero, ahí me pongo un poco más escorpiana y pongo límites, porque ya no juego el juego de necesitar escándalos para que me vaya bien. Eso es muy efímero. Yo juego en otras ligas, y me gustaría que todos juguemos en esas ligas, donde se trata de defender amorosamente lo que uno hace.

—¿Sirve la polémica para vender más?

—No, eso es viejo, y no sirve en la liga que jugamos nosotros, es como si Messi o Mbappe necesitaran hacer polémica con otros jugadores para mostrar lo valiosos que son. Cuando jugas en las grandes ligas, lo demostrás en la cancha, a esta altura de mi vida no tengo por qué defenderme de quién soy o lo que tengo para dar. Lo que pasa en las temporadas es que te vienen a buscar, te preguntan y no podés zafar. Y yo soy una mina que contesta todo, y que entiende que hay un periodista que está laburando, pero toqué un límite y no tengo ganas de tener que defenderme porque me parece que está claro lo que tengo para dar. Y eso no quiere decir que a todo el mundo le guste o tenga ganas de venir a verme, eso es subjetivo, pero ya tengo mucho hecho, mucha agua que ha pasado debajo de este puente, con cosas maravillosas, cosas no tanto; grandes éxitos, grandes fracasos. Sigo jugando en primera y no tengo que convencer a nadie de nada. El que tiene ganas de venir a verme encantado de la vida, porque amo subirme al escenario y llamo a actuar, vamos a actuar pero el que no tiene ganas que siga de largo ahora ya cuando empiezan a romper las pelotas con algunas cuestiones y me pongo más firme.

—Flavio Mendoza también juega en las grandes ligas, es una figura instalada en Córdoba. ¿Su ataque te molestó particularmente?

—No lo esperaba, me parece una grasada. No se hace, y sería de una persona en evolución que pida disculpas. Yo no sé cuál es el problema que él tiene con Miguel Pardo, ahí no me voy a meter, pero en la liga que jugamos nosotros eso se charla por teléfono o en una oficina, y si hay un problema con alguien puntual, no se involucra a todo un espectáculo. Y quiero aclarar que no estoy en ninguna guerra. Yo no me senté a hablar mal de nadie, de repente me mandaron las cosas feas que decía de nuestro espectáculo, que, para colmo, no lo vio. Nunca es por ahí, y menos entre pares. Imagínate yo diciéndole a Peretti: “Diego, que feo tu espectáculo, el vestuario es horrible, todo es una berretada”. Siento que a veces se tiende a naturalizar cosas y en un momento donde estamos deconstruidos tratando de bajar la violencia y tratando de demostrar que desde ningún lugar es por el odio y por la agresión. Decirle “vieja sucia” a Ricky Pashkus, esas cosas ya no se usan más. Y si tenés un problema, charlalo en terapia.

—También defendiste tu amistad con Jey Mammon y fuiste criticada.

—Si a esta altura no puedo decir lo que pienso… Yo soy una feminista en mi vida, se pueden dar cuenta por cómo vivo la vida, soy una guerrera y tengo muy en claro por qué defiendo lo que defiendo. Y no estaría defendiendo a Jey si no tuviera la certeza y la claridad de quién es y de qué fue lo que pasó. No estoy yo para decidir, para eso está la justicia, pero se lo trató de violador de manera concluyente, como sellando un destino, y hay que tener cuidado con eso, porque las personas somos personas y tenemos una vidam y cuando algo puede no ser cierto, entrás en una de la que no salís más. Acá lo quieren mucho, a mí me consta porque lo veo. Es un buen tipo Jey.

Fuente: Infobae

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