Jueves 20 de junio de 2024
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Policiales

Comienzan a peritar el teléfono de la mujer embarazada que está desaparecida y de su pareja

El teléfono de la joven Yésica Cuevas, supuestamente embarazada y quien fue vista por última vez el pasado 29 de enero, comenzó a ser peritado hoy junto al de su pareja Daniel Balmaceda en el marco de la investigación por la búsqueda de ella.

Los dos teléfonos empezaron a ser peritados por el sistema UFED en el gabinete psicológico de Quilmes.

El de Cuevas lo aportó su madre y no contaba con contraseña; en tanto que Balmaceda ofreció voluntariamente la suya y un dato es que tenía activada la geolocalización, lo que permitiría establecer dónde estaba él al momento en que fue vista por última vez Yésica.

Hasta el momento, la pista más firme es que Cuevas no estaba efectivamente embarazada de trillizas como ella le hizo creer a su pareja y a su mamá.

La desaparición de Yésica Cuevas, de 42 años y supuestamente embarazada de trillizos, arrojó
en las últimas horas datos importantes y en algunos casos llamativos, ya que se conocieron las búsquedas que la mujer hizo en su teléfono celular, al tiempo que la tarjeta SUBE registró actividad los días después de ser vista por última vez y se la vio subir a un colectivo.

La SUBE fue usada por última vez la tarde del 29 de enero cuando fue vista por última vez. En el hospital Evita de Berazategui, donde presuntamente se iba a atender, no tenía un parto programado ese día como ella afirmaba ni tampoco poseía una historia clínica.

La mujer desaparecida el lunes pasado insistió mucho ese día en ir a comprar un medicamento a la farmacia para su hija menor Zoe, pese a que faltaban horas para su presunto parto programado, según reveló Margarita, su mamá.

Eduardo Javier Balmaceda, pareja de Cuevas, afirmó que ella esperaba trillizos, pero al declarar ante la Justicia explicó que la mujer nunca dejó que él ni nadie la acompañaran a hacerse los estudios.

Balmaceda contó que ella le pedía que esperara en la calle y cuando salía solo indicaba que estaba todo bien. En ese hospital, la única entrada que registró Cuevas fue por una quemadura que sufrió en un brazo.

Un obstetra que atendió a la mujer desaparecida declaró el viernes en fiscalía y aseguró que atendió a Yésica a finales del año pasado en dos oportunidades en un centro asistencial de barrio de la localidad de Berazategui.

El médico afirmó que «nunca» pudo comprobar que ella estuviera embarazada.  Fuentes judiciales revelaron que el especialista, en su declaración, señaló que Cuevas tenía mucha insistencia en que el profesional coloque en cualquier acta médica que ella estaba embarazada.

En la primera visita, la mujer le dijo que estaba embarazada y con pérdidas, por lo que el médico le pidió una ecografía, pero nunca se la hizo. En el segundo encuentro, Cuevas fue por una supuesta infección urinaria y para ver el estado de su embarazo. Sin embargo, el especialista le recordó que si no traía la ecografía él no podía constatar el embarazo.

«Usted escriba que yo estoy embarazada, que eso me va a ayudar a mí con mi pareja», le dijo ella al obstetra según declaró el hombre en sede judicial. A mediados de octubre, la desaparecida denunció a Balmaceda en la Comisaría de la Mujer de Berazategui por violencia de género. Allí declaró sobre un supuesto caso de violencia por parte de su pareja y afirmó que estaba embarazada, pero no de trillizos, sino de mellizos.

La madre de Cuevas entregó el celular de su hija a la Policía, pero antes lo revisó y relató que en el aparato encontró búsquedas de ecografías de embarazadas.

Para la familia, la contextura física y la forma de su panza era la de una persona en un avanzado período de gestación.

En relación a las cámaras de seguridad, la Justicia tiene una filmación en la que se ve a una mujer físicamente igual a Cuevas y con ropa similar a la que llevaba ese lunes 29 de enero (una remera blanca con un pantalón o calza negra), pero en este caso llevaba una bolsa de nylon en la mano.

La grabación muestra que se sube por sus propios medios a un colectivo de la línea 98, que tiene como destino final la Plaza Once en Capital Federal. Una testigo relató que «la chica que estaban buscando subió en el mismo colectivo» que ella esa mañana.

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